Que toda tu risa, le gane ese pulso al dolor...

Que toda tu risa, le gane ese pulso al dolor...

martes, 28 de octubre de 2014

Pura mierda.

Me siento como si fuera un globo. Un globo que siempre está a punto de explotar porque tiene demasiado aire en su interior. De esos que sabes que, si lo tocas, puede reventar. O no.
Me siento como si fuera un globo. Y el aire de ese globo es como si fueran todas esas miles y aparentemente pequeñas cosas que poco a poco, han ido llenando ese globo. Se han ido acumulando hasta hacerlo más y más grande.

Y no sé cómo hacerlo explotar. No sé si desinflarlo poco a poco o reventarlo sin más. No sé qué hacer para dejar de sentirme tan frágil e indefensa como ese globo. Quiero dejar de sentir que voy a explotar en cualquier momento.
Supongo que para dejar de sentir que voy a explotar en cualquier momento tengo que controlar mis sentimientos. Controlar mis sentimientos para dejar de sentirme mal por cada cosa que hago. POR CADA COSA.

Simplemente a veces quisiera no sentir. Ser de piedra. 

Quiero dejar de pensar en cada paso que doy y que voy a dar. Quiero dejar de odiarme tanto a mí misma. Ese odio hacia mí misma que duele tanto. Que duele, pero no sé cómo hacer que desaparezca. A veces lo intento, intento que desaparezca, intento quererme un poco más, pero luego vuelvo al punto de partida y mis ganas de volver a intentarlo se van a la mierda.

Cansada. De mí. De todo.

No sé qué hacer con respecto a nada. Estoy tan perdida en todos los aspectos de mi vida que hasta asusta. 
Y nadie va a salvarme. Porque tengo que salvarme yo.

Me limito a perder mi tiempo escribiendo pura mierda por el simple placer de escribir pura mierda. 
Y desahogarse.

Qué tonta. Ya.

Al final siempre soy yo quien se rompe. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario