Sola (me siento) y grande es la casa sin ti.
Ya no habrá ventanas ni puertas abiertas cuando hace frío,
ni llamadas a las tres de la mañana para que abra la puerta porque no tienes llaves.
Ya no habrá música (casi) veinticuatro horas del día,
ni nadie con quien escuchar música (casi) veinticuatro horas,
ni sudaderas que quitarte cuando no sé qué ponerme.
Porque ninguna me quita tanto el frío como cualquiera que pueda coger a escondidas de tu armario.
Ya no me enfadarás y a los diez minutos volverás a hacerme reír,
no habrá nadie en la habitación de al lado, a quien siempre acudir aunque sea para no hacer nada.
Ni podrás alegrarme el día sin ni siquiera saber que estaba siendo un mal día.
Ya no habrá nadie a quien mime mamá.
Ya no voy a ver a Nala tumbada cada mañana en la puerta de tu habitación, esperando poder entrar para dormir contigo. Incluso Amy echará de menor tener alguien que le haga enfadar.
Y yo también echaré de menos enfadarme. Qué cosas.
Ya no habrá nada de lo que hay ahora. Ya no vas a estar.
Todo cambia y me duele saber que no hay nada que pueda hacer.
Solo me queda acostumbrarme, Aunque el vacío se apodere de mí.
Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos....
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